Y SI CAMBIAMOS EL MUNDO!!

El mundo esta loco, son tiempos oscuros pero tengo la esperanza de que el hombre sea capaz de cambiar lo malo y construir un nuevo mundo ¿Te atreves a ello?

Mis historias de hospital II (Antonio y la cantante desnuda) septiembre 29, 2008

Filed under: MIS COSAS — celialor @ 1:35 pm
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El trabajo en el hospital a menudo resulta extremadamente estresante, vivimos rodeados de tristeza, de dolor, de lucha continua contra el tiempo, las miserias humanas y la muerte. Cada día supone un reto, cada pastilla, cada inyección, cada cura son una lucha contra la adversidad, nuestro trabajo va siempre encaminado a mejorar la situación de nuestros pacientes, a conseguir un equilibrio total entre cuerpo y emociones, y a fomentar la seguridad y la independecia de cada una de las personas que se encuentran a nuestro cargo, por todo esto en la mayoría de las ocasiones la carga de stress a la que estamos sometid@s, nos lleva a situaciones de angustia que debemos saber canalizar, aunque resulta tremendamente dificil, lo intentamos, luchamos día a día por dar lo mejor de nosotr@s y hacer la estancia en nuestra unidad de cada paciente lo mejor posible.
Por lo general las historias individuales que pasan a nuestros recuerdos van cargadas de dramatismo, pero algunas como la que hoy relato, tienen un punto agradable, aunque el fondo continue siendo dramatico. Durante mucho tiempo a nuestra unidad de M.I. llegaban pacientes que acompañaban nuestros días durante muchos meses, eran epocas donde encontrar una cama para cronicos, o una plaza en un geriatrico resultaba un trabajo casi imposible, así que algunos ancianos eran practicamente abandonados en nuestra unidad y acababan formando parte de la gran familia que eramos todo el equipo, y así fue como llego Antonio a nuestras vidas, y como de alguna manera nuestra interrelación con el le dió un poco de humanidad a sus ultimos meses de vida.
Antonio había ingresado como muchos ancianos en nuestra unidad aquejado por una infección aguda y con una demencia senil, la primera se resolvió facilmente, pero la demencia no tiene cura, así que debimos aprender a convivir con el y sus estravagancias.
A sus  setenta y tantos años estaba solo, algo dificil de entender, ¿porque un anciano está tan solo? nos preguntabamos, la casualidad quiso que conocieramos a su hermano, que también ingreso por aquella epoca y él nos contó que Antonio no había sido ningún santo, solo pensaba en él y en el sexo, no se llevaba con nadie de su familia porque el mismo se había encargado de alejarla. Así nos encontramos con un paciente anciano demenciado y que dependia de nosotros para todo absolutamente todo.
Pero había en Antonio dos cosas que le dejaron marcado en mi memoria , cosas que a pesar de haber pasado casi 18 años, todavía me vienen a la cabeza y que hicieron que una pequeña anecdota pasara a la historia. Una de esas cosas era aquella cara de niño picaro que a pesar de su edad conservaba, su piel tersa e increible que a penas necesitaba cuidados y aquel brillo especialmente travieso que asomaba por sus ojos, y aquellas mejillas sonrosadas, que invitaban a apretujarlas; la otra era el increible tamaño de su pene, a pesar de sus años aquel miembro estaba sin dudarlo por encima de la media nacional, en reposo y no quiero decir ya como estaba en plena actividad, porque además Antonio era un ser sexualmente activo, parecía como si su demencia hubiese dejado libre de todo tabú su increible carga sexual, y allí estaba Antonio día a día manejando con destreza inusitada sus manos para conseguir elevar a cotas increibles el tamaño de su miembro viril; pero evidentemente Antonio precisaba de estimulo externo para realizar su actividad diaria, y como no!!, allí estabamos nosotras, un montón de jovenes mujeres, que haciamos sin querer que su mente soñara con momentos de pasión, cada vez que alguna entraba en su habitación Antonio comenzaba su frenetico trabajo manual, y a traves de las sabanas podíamos observar como la tienda de campaña se hacía cada vez más patente. Así Antonio empezó a llamarnos con la única intención de que fueramos a sus habitación y dar rienda suelta a sus instintos, bueno llamaba a las chicas, de los chicos no quería saber nada, y el grito de “Guapaaaa ven aquíii”, se convirtió en algo tan habitual como molesto para el resto de los pacientes. Pero de entre todas había una con la que Antonio tenía una relación distinta pero que arrancó muchas sonrisas en el equipo, se trataba de Emilia, una gran mujer y una gran persona, con un especial caracter explosivo y dinamico. Emilia es una mujer alta y con anchos hombros que por aquel entonces llevaba el pelo corto, y si Antonio era un pícaro Emilia no se quedaba atrás con esa expresión entre traviesa y picarona, que nos ha hecho reír y continua haciendolo durante mucho, mucho tiempo. Antonio no podía ver a Emilia, era superior a sus fuerzas, siempre gritaba “fuera de aquí maricón, ti o que queres e foderme”, pero Emilia no se encogía todo lo contrario cuanto más se enfadaba Antonio, más se metia ella con él, aquello hacía que nuestros turnos tuvieran momentos divertidisimos de los que se hacía participe practicamente todo el personal y hasta los enfermos y familiares. Pero lo cierto es que todos estabamos preocupados, Antonio generaba mucho trabajo, no por los cuidados sino por ese empeño debido a su demencia de que fueramos a verlo, ¡Habría que buscar alguna solución!, y como no, allí estaba Emilia que en el fondo le había cogido cariño y que no se cortaba en encontrar soluciones a priori politicamente incorrectas, aunque hay que decir que las demás no nos quedabamos atrás y ya se sabe quien calla…..
Fue así como por aquellos días apareció en una famosa revista, el poster de una famosa cantante desnuda, la idea surgió sin buscarla, pero lo mejor fue el resultado.
Aquella mañana Emilia llegó con el poster, y dijo vamos a ponerselo a Antonio en la habitación, ni que decir tiene que entre risas traviesas todas aceptamos la idea, y así fue como de pronto Antonio tuvo delante de sus ojos a una hermosa mujer desnuda, toda para él. No os podeís imaginar lo feliz que estaba,”gracias , gracias guapiñas”, su cantinela de agradecimiento nos acompañó mucho tiempo, ni que decir tiene que su relación con Emilia dejo de ser tan hostil, aunque ella seguía provocando alguna que otra risa.
A media mañana, mientras pasaba visita con Javier, un residente que de primera impresión parecía un pijo remilgado, aunque realmente era un caballero encantador, pero en el hospital marcaba claramente su papel superior como médico, llegamos a la habitación de Antonio, la visita diaria en el caso de Antonio era más que nada un tramite, puesto que su proceso agudo estaba curado y su demencia dificilmente se podía curar, así que enfrascada como estaba en mis tareas diarias, olvide por completo el detalle del poster, y entre en la habitación siguiendo a Javier.
– Buenos días Antonio – dijo Javier – como esta hoy??
– Moi ben doctor, contesto el con una enorme sonrisa mientras sus ojos se clavaban en la pared y sus manos trabajaban azarosamente debajo de las sabanas.
De repente recordé, ¡Ay madre la que nos va a caer!, pensé al tiempo que miraba a Javier esperando su recriminación, pero lo que vi fue la tremenda cara de sorpresa de este, primero al observar lo que Antonio hacía bajo las sabanas, a menudo les deciamos que pasaba con Antonio pero ellos no lo habían visto, y es que a Antonio solo le ponían las mujeres, todas menos Emilia claro; luego se giró y sus ojos se encontraron con la famosa cantante a tamaño natural y como Dios la había traido al mundo. Tierra tragame!! pensé, pero Javier solo se despidió de Antonio y salió de la habitación con la expresión de sorpresa todavía en sus ojos. Esperé la bronca, esperé la orden de quitar inmediatamente aquello de allí, pero me encontré con la sorpresa del porque habeís hecho eso??, así que le expliqué a Javier lo que sucedía con Antonio, y que habiamos pensado que aquello podía ayudar a evitar sus gritos que generalmente molestaban a otros pacientes. Y la cosa quedo así, Antonio disfrutó de su cantante desnuda durante tiempo, y nosotros nos reimos con la anecdota, y seguimos haciendolo cuando nos encontramos, porque Antonio pasó a formar parte de nuestra historia.
Al poco tiempo Antonio fue trasladado a un geriatrico, lloró cuando se lo llevaron y de alguna manera, alguna pequeña lágrima también calló de nuestros ojos, a los pocos meses nos enteramos de que había muerto., era mayor, estaba enfermo, o quizas es que un trocito de su alma se quedó allí en la 27, junto con el poster de la cantante desnuda; lo cierto es que de alguna manera aquella pequeña travesura, había dado a un anciano dependiente un poco de independencia e intimidad para dejar volar sus deseos más intimos.
Antonio siempre estará en nuestros corazones, nosotros no podemos juzgar la vida que llevó, pero si pudimos darle algo de humanidad a sus últimos tiempos.

 

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